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El agility


¿Qué es el Agility?
El Agility es una actividad de carácter deportivo que se realiza en conjunción con el perro, formando un equipo guía-perro que ha de superar una serie de pruebas para lograr una clasificación en competición.

Nació en el año 1978 en Inglaterra como entretenimiento para el público en los ratos libres del Dog Cruft’s Show. Gustó tanto que inmediatamente comenzó a difundirse, inicialmente por el Reino Unido, y de allí a Europa y el resto del mundo. Actualmente en muchos países existe una competición reglamentada de Agility que da acceso a diferentes finales de campeonatos, tanto nacionales como internacionales.

En España el Agility lleva desarrollándose de forma reglamentada desde 1988, año en que se formaron 4 clubs que irradiaron poco a poco la actividad al resto de la geografía. Desde entonces el número de participantes ha ido en aumento situándose, actualmente, cercano a las 1.000 licencias que se distribuyen en 70 clubes, cubriendo 13 comunidades autónomas.

Un grupo de clubes pertenecientes a diferentes comunidades autónomas, decidió formar el 12 de octubre de 2006 la Unión de Clubs de Agility (U.C.A.), para promover el deporte del agility en todo el territorio nacional, organizar su propia estructura de competición y conseguir su reconocimiento deportivo oficial.

El recorrido
En una competición de agility existen dos tipos diferentes de recorridos: el jumping, y el completo (o agility Standard). La diferencia entre ambos está en el tipo de obstáculos que se emplean:

  • En el recorrido jumping sólo se utilizan saltos, túneles y slalom.
  • En el recorrido completo se emplean, además, los denominados “obstáculos de contacto”: pasarela, empalizada y balancín.
Tanto para el recorrido tipo jumping como para el tipo completo, los obstáculos tienen asignado un orden de paso establecido por el juez de la prueba quien, libremente, decide el diseño del trazado limitado únicamente por las dimensiones del terreno de competición, que suele ser un rectángulo de 30 x 40 metros.

Los participantes, hasta el momento de la competición, desconocen cuál va a ser el trazado final que tendrán que acometer, y disponen de 7 minutos, previos al comienzo de la competición, para reconocer y memorizar el orden de paso de los obstáculos. Además también tendrán que establecer las diferentes estrategias relativas a su ubicación y movimientos dentro de la pista, cuestión fundamental de cara a obtener un buen resultado. La coordinación guía – perro es el eje fundamental sobre el que se cimienta el resultado final.

Una vez terminado el reconocimiento, empieza la competición. Dentro del recinto, el perro irá sin ningún tipo de correa o collar siguiendo las indicaciones de su dueño que será quien se encargue de guiarlo, acompañándole a la carrera durante todo el recorrido. El guía emplea órdenes verbales y fundamentalmente visuales (su propia colocación dentro de la pista) que son las que le permiten indicar al animal cuál es el siguiente obstáculo que habrá de realizar. No está permitido ningún tipo de contacto con el perro, bajo riesgo de ser eliminado. El perro en todo momento está bajo las órdenes y control del guía, quien tendrá que coordinar convenientemente sus movimientos con los del perro, de forma rápida y precisa, para buscar la colocación necesaria que le permitirá afrontar con éxito el siguiente obstáculo, y así conseguir terminar la pista sin penalizaciones y en el menor tiempo posible.

Si por cualquier circunstancia el participante acomete un obstáculo que no correspondía según el orden establecido, queda eliminado.

Los trazados establecidos por el juez tienen diferente grado de dificultad en función del nivel en el que se encuentren los participantes. La complejidad del recorrido se logra estableciendo giros más o menos pronunciados, dirigiendo la inercia de salto hacia obstáculos que no correspondan, o bien acumulando en un corto espacio de terreno diferentes alternativas de obstáculos de las que sólo uno será el apropiado. En cualquier caso, sin la correcta intervención del guía, el perro sería completamente incapaz de terminar un recorrido.

Resulta ganador de la prueba el equipo que complete el trazado en el menor tiempo posible, y sin cometer penalizaciones.

Cabe destacar que todos los perros son sometidos a un control veterinario antes de las competiciones, verificándose los certificados de vacunación antirrábica. No se admite la participación de perros enfermos, heridos, o las hembras en periodo de gestación. Además, se realiza un test de socialización a los perros, para comprobar que no tengan ningún problema de agresividad.

El agility como deporte
El agility presenta una serie de características que nos llevan a definirlo como actividad deportiva:

  • Los resultados son objetivos y mesurables.
  • Los resultados están en relación directa con el esfuerzo y con el entrenamiento.
  • Se desarrollan la capacidad física y las habilidades motoras y psíquicas.
  • Es una actividad atractiva para el público.
  • Es una actividad abierta a todos.
  • Por los valores que se transmiten.
  • Otras características.


EN RESUMEN... La tenencia de animales de compañía en sociedad es un hecho cada vez más significativo. La sensibilidad frente a la naturaleza y el medio ambiente, la necesidad de respetar el medio natural, son retos fundamentales de este siglo que acabamos de comenzar, y todas las actividades que van en consonancia con esta apuesta son importantes. Los medios urbanos tendrán que cambiar el modelo con que tradicionalmente se han concebido, como islas artificiales de aislamiento humano, de espaldas al entorno natural, para pasar a ser ciudades que se integren en equilibrio con dicho entorno. La naturaleza nos está mandando señales inequívocas de que nos va el futuro en ello.

El agility no sólo sensibiliza a la gente sobre la importancia de cuidar y respetar a los animales, más aún, nos enseña a disfrutar y practicar deporte junto a ellos. Contribuye a integrar aún más a nuestros perros de compañía en una sociedad que desde siempre ha necesitado, para su propio equilibrio y bienestar, reproducir artificialmente los esquemas y paisajes naturales: parques, jardines, fuentes, …

Hombres y perros llevan conviviendo en equilibrio desde tiempos inmemoriales, estableciendo relaciones de las que salen mutuamente beneficiados. El agility supone, dentro de este proceso de relación, un nuevo punto de encuentro en el que ambos obtienen nuevamente un beneficio común: LA PRÁCTICA DEL DEPORTE.

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Creado por Fanny Sánchez